El fútbol en los JJ.OO. de Barcelona 1992: Parte 1

10 Vociferadas
Los Juegos Olímpicos de Barcelona 92’ destacaron por la buena organización que presentó la Ciudad Condal entre las fechas 25 de julio y el 9 de agosto de 1992. Aunque la sede era Barcelona y casi todos los juegos se desarrollaron en la capital catalana, muchos de los partidos de fútbol se tuvieron que jugar en las distintas provincias y en las ciudades de Zaragoza y Valencia. La selección española era la anfitriona y a pesar de tener un buen equipo, nunca se creyó que el combinado de casa se podría llevar el oro, algo que finalmente ocurrió. La apuesta por los Juegos Olímpicos del técnico español, Vicente Miera, era bastante clara, pero selecciones como Polonia o Italia también eran lo suficientemente fuertes para llevarse el oro.
Hay que destacar que estos juegos nos dejaron a futuras estrellas que más tarde se convertirían en jugadores de alta calidad como el colombiano Faustino Asprilla, el sueco Tomas Brolin, el italiano Dino Baggio, el australiano Mark Bosnich o el español Luis Enrique. Fueron polacos y españoles los que más lucharon por estar en la final, pero las fases de grupos nos dejaron grandes duelos.
El grupo A estaba formado por Polonia, Italia, EE.UU. y Kuwait. La selección polaca sabía que en su grupo tenía un rival muy duro, la Squadra Azurra, la cual contaba con grandísimos jugadores como Abertini, un joven Dino Baggio y el defensor Favalli, además de tener en el banquillo a una leyenda del fútbol mundial, Cesare Maldini. Italia se llevó su primera victoria en los juegos frente a EE.UU. con goles de Melli y Albertini. En el otro primer partido del grupo, Polonia no tuvo problemas para doblegar a Kuwait con dos goles de Juskowiak.
El grupo A acabó con liderato polaco, seguidos por una Italia que solo perdonó en un partido, el que le enfrentó a Polonia donde cayeron derrotados por 3-0 y en el que dos jugadores italianos, Luca Luzardi y Eugenio Corini, fueron expulsados.
En el grupo B se encontraba la anfitriona, España, la cual domino la liguilla sin ningún problema. Los de Meira no encajaron ningún gol, y sus victorias frente a los rivales del grupo, Qatar, Egipto y Colombia, les colocaron primeros de grupos. La única que siguió a la selección española fue Qatar, la cual se valió de una sola victoria sobre Egipto para quedar segunda y estar en la siguiente fase.
En el Grupo C destacaban Suecia y Paraguay, siendo las débiles Marruecos y Corea. Los pronósticos se cumplieron y tanto suecos como paraguayos se plantaron en la siguiente fase. Lo consiguieron con los mismos puntos (4), pero Suecia pasó como primera de grupo por haber conseguido una mejor diferencia de goles, a lo que ayudó la goleada (4-0) marcada sobre Marruecos, en la que Tomas Brolin consiguió dos goles.
El Grupo D estaba formado por Ghana, México, Dinamarca y Australia, siendo esta última una selección que tenía a varios jugadores en la liga inglesa. Popovic militaba en el Crystal Palace y, entre otros, el meta John Filan era el que defendía la portería del Middlesbrough por aquellos años.
Aunque Australia parecía una selección bastante fuerte, Ghana se llevó finalmente la primera plaza al vencer a Australia en el primer partido del grupo. México empató todas sus citas, lo que le negó el pase a la siguiente ronda. El buen hacer de los australianos en los siguientes encuentros les llevaron a la segunda plaza y por tanto a los cuartos de final.
Las privilegiadas que aseguraron su pase a los cuartos de final fueron: Polonia, Italia, España, Qatar, Suecia, Paraguay, Ghana y Australia, siendo entre ellas las más fuertes las tres primeras selecciones.

Carlos Cruz (Leeds, UK)

Apodos: parte VIII

18 Vociferadas

Excursionistas:
Son conocidos como “los villeros” y se encuentra en un barrio “fino” de la Capital Federal como el Bajo Belgrano. Este sobrenombre nació debido a que aproximadamente en las décadas del 60' y 70' se creó una villa de emergencia en dicho lugar entre las calles Blanco Encalada y Dragones. "Excursio" era el club de la zona y por eso toda su gente se veía reflejada con él y por eso la denominación de “Villeros”. La historia cambiaría el destino de esa villa porque en vísperas del Mundial de 1978, se eliminó por cuestiones turísticas y de imagen sumadas a la cercanía de una de las sedes de esa competencia, el estadio de River Plate.
San Miguel: conocido como el “Trueno verde” por la gran campaña realizada en la Primera B de 1985. Ese año no sólo llegó a un nivel sublime sino que también estuvo cerca de lograr un ascenso a Primera. El D.T. y creador de aquel plantel fue Rubén Glaría, una gloria del club. En ese torneo, salió segundo y cosechó 17 victorias, 15 empates y 10 derrotas. Sin embargo, terminaría quedando afuera en semifinales.
Instituto (Córdoba): En el comienzo de los 20', incorporó grandes jugadores entre los que se destacó Gabino Sosa. Y los resultados no tardaron en llegar, ya que en 1925 y 1926 logró los campeonatos de manera invicta. En 1927 debió jugar una final ante Talleres de Córdoba y lo goleó por 4-1. Y en 1928 nuevamente salió campeón invicto sacándole 7 puntos de ventaja al segundo. Por logros obtenidos, el juego demostrado y la excepcional tarea de sus jugadores, se lo denominó “El glorioso cordobés”. Con el paso de los años el apodo se achicó y quedó “La Gloria”.
Temperley: Para entender el apodo de “Gasolero”, hay que trasladarnos a 1975. e encontraba en Primera división en la época de los torneos Metropolitanos y Nacionales y para disputar el Metro incorporó una gran cantidad de jugadores en busca de la permanencia pero el resultado fue negativo luego de terminar último en dicho torneo. Para el Nacional, "el celeste" achicó gastos por los viajes, concentraciones y por bajas concurrencias en partidos entre semana. Por esto rescindió el contrato de muchos futbolistas y trajo jugadores de equipos de ascenso y “baratos”. En ese campeonato, jugó un gran fútbol y se convirtió el equipo sensación tanto que terminó entre los mejores ocho de primera división. Dado al gran nivel y el bajo presupuesto del plantel, al "cele" se le denominó “Gasolero”.
Berazategui: se fundó en el año 1975 en época de aquel equipo de Holanda del Mundial de 1974 denominado “La Naranja Mecánica”. Atraídos por el fútbol que desplegaba esa selección más el aporte significativo de uno de sus fundadores, el Sr. Alfredo San Miguel, quién observó a varios muchachos de una verdulería distribuyendo cajones de naranjas, terminó definiendo colores y apodo del club.
Independiente Rivadavia (Mendoza): Muchos asimilan el origen del apodo de “Leprosos” de Independiente Rivadavia de Mendoza al de Newell's. Sin embargo, la historia es completamente diferente. A finales de la década del 10' y comienzos del 20', en Parque General San Martín se encontraban unas carpas que atendían a enfermos de lepra. Años después, dichas instalaciones fueron retiradas y un 5 de abril de 1925 esos terrenos terminaron siendo el estadio “Bautista Gargantini”. A partir de ese momento, los hinchas de Independiente Rivadavia (fusión del C.A. Independiente (Mza) y el C. Sportivo Rivadavia) serían conocidos como “Leprosos”.
Los Andes: El apodo “Milrayitas” es uno de los más conocidos del fútbol argentino pero es poco probable que salga a relucir la verdadera historia que le permitió a Los Andes denominarse de esa manera. Cuando Eduardo Gallardón y compañía fundaron el club y pensaron los colores que llevaría la camiseta del mismo, el gran dirigente se basó en la de Sportivo Barracas que tenía bandas verticales angostas, azules y blancas y cuando tuvo que elegir los colores pensó: “Cuando llegó el momento de buscar una para Los Andes, imité esa característica pero con colores rojos y blancos. ¿Por qué rojo?. Banfield, tenía ya el verde y Temperley el celeste”. A partir de eso, en 1922, Gallardón diseñó una remera con muchas rayas y desde ese momento, el club de Lomas de Zamora pasaría a llamarse “Milrayitas”.
General Lamadrid: lo llaman "Los Carceleros", por la proximidad de su cancha con la cárcel de Devoto. Desde los pabellones se pueden observar los partidos que disputa el club en la divisional C los días sábados y son muchos los detenidos y el cuerpo del personal penitenciario que los miran e incluso festejan los goles.
Atlético Tucumán: En Tucumán a Atlético se lo denomina "El Decano" por su condición de primer club que se dedicó a la práctica del fútbol en la capital de la provincia.
Central Norte (Salta): se los denomina "Los Cuervos". No por la misma razón que a San Lorenzo, sino por el color negro de su camiseta.
Racing (Olavarria): el apodo es chaira. Hace muchos años, 2 hinchas de Racing muy famosos en Olavarría, eran carniceros y muy amigos, pero un dia se pelearon, y nunca más se arreglaron.
En honor a estos 2 hinchas se le puso "chaira" al apodo del club y por eso le quedó al club. Esta historia es de aproximadamente 1930. Chaira: se llama al instrumento que se usa para afilar los cuchillos de carnicero.
General Paz Juniors (CBA): Los Poetas Del Césped... Por aquel equipo de 1943 que salió subcampeon nacional perdiendo la final con San Lorenzo, al regresar el equipo a Córdoba el hermano de un jugador exclamó, "Son verdaderos poetas del cesped", el apodo llegó a los medios, estos lo comenzaron a usar, y quedó "los poetas" desde aquel año. El Albo, obviamente por el color blanco de la camiseta. Y en algunos diarios/radios los llaman "el Merengue cordobés".

Miguel Indurain

18 Vociferadas
Natural de Villava (Navarra), región en la cual está muy arraigado el deporte del ciclismo en todas sus categorías. Se inicia en el ciclismo a la edad de 11 años, como consecuencia de que su padre le regala una bicicleta de carreras, participando en una carrera de alevines en Pamplona en la que termina segundo, lo que le permitió fichar por el Club Ciclista Villavés y poder participar en numerosas carreras en el País Vasco y Pamplona en las que obtuvo varios éxitos que propiciaron que Eusebio Unzué, por entonces Director del equipo ciclista profesional navarro Reynols , se fijara en él y lo fichara para el equipo amateur. Los comienzos en el equipo amateur no fueron brillantes y no fue hasta el segundo año cuando Indurain destacó en esa categoría ganando el Campeonato de Navarra y de España, lo que le permitió convertirse en una de las más firmes promesas del ciclismo español, siendo, por entonces, considerado como un buen esprinter y rodador, pero con bastantes limitaciones en los puertos de montaña, en los que su gran envergadura, no le permitían estar a la altura de los mejores.

En Septiembre de 1984 debuta como profesional, pero no destaca de manera especial hasta el 86, año en el que gana la Vuelta Ciclista a Murcia y las dos contrarreloj del Tour del Porvenir.
Estos éxitos hacen que los dirigentes del equipo Reynols, ante sus dificultades en la montaña, le lleven a la clínica del especialista italiano Dr. Francesco Conconi, el cual constata que Indurain es un portento físico de posibilidades ilimitadas pero que necesita adelgazar y entrenar fuertemente la montaña, lo que corta momentáneamente su progresión como ciclista haciendo que algunos críticos duden de su auténtica valía.

Es en el año 1990 cuando se produce la verdadera confirmación de Miguel Indurain como ciclista profesional al ganar la clásica Paris–Niza y la de San Sebastián y participar en el Tour de Francia como gregario de lujo de Perico Delgado, quedando segundo en la primera contrarreloj larga y mostrando su fortaleza en la montaña y dejando claro que en futuras ediciones debía partir al mismo nivel que su jefe de filas, lo que se produce en la edición de 1991, año en el que Miguel Indurain gana su primer Tour, cimentando su victoria en la primera contrarreloj de 73 Kms. en la que vate al gran favorito Greg Lemond y en la etapa reina de los Pirineos en la que se escapa con el italiano Claudio Chiappucci.

En 1992, como preparación para su apuesta por el Tour de Francia, acude por primera vez al Giro de Italia, ganando con plena autoridad la contrarreloj de Sansepolcro y aguantando con maestría los ataques de los corredores italianos en los Dolomitas, pasando a ser el primer español que gana el Giro de Italia.

En 1993 consigue de nuevo el doblete en el Giro y en el Tour ganando en ambas pruebas con autoridad las etapas contrarreloj y aguantando sin inmutarse los ataques de sus rivales en las etapas de montaña, lo que le valió el sobrenombre de extraterrestre que le pusieron los periodistas franceses y convirtiéndose de esa manera en el primer corredor de la historia que gana dos años consecutivos el Giro de Italia y el Tour de Francia.

En 1994 llegó al Giro de Italia muy justo de forma, por una lesión que le tuvo un tiempo sin poder entrenarse y no pudo repetir su gesta de años anteriores en esa carrera por etapas, pero si pudo ganar su cuarto Tour consecutivo, mediante una exhibición en la contrarreloj con final en Bergerac, sacando 2 minutos a Rominger, que era el favorito para la prensa francesa, y casi 7 a Chiapucci. Al final de la temporada se dedicó a preparar el asalto al record de la hora, reto que consiguió en el velódromo de Burdeos con una bicicleta innovadora, conocida con el nombre de la espada.

En 1995 se prepara exclusivamente para su participación en el Tour de Francia, corriendo previamente la Vuelta a Asturias, la Midi Libre y la Dauphiné Liberé, ganando estas dos últimas, y posteriormente su quinto Tour consecutivo, igualando en número de tours ganados a figuras del ciclismo de todos los tiempos como Jacques Anquetil, Heddy Merckx y Bernard Hinault, pero siendo el primero en la historia que lo hacía de manera consecutiva. Además, en ese mismo año consigue el Campeonato del Mundo Contrarreloj y el Subcampeonato en el Campeonato del Mundo de Fondo en Carretera, pero fracasa en el asalto al record de la hora, lo que produjo los primeros enfrentamientos con los directivos del equipo que querían que lo intentara de nuevo. En 1996 participa sin éxito en el Tour de Francia, fundamentalmente por la influencia de la climatología que fue muy adversa para Indurain en la primera semana de carrera, pues de todos es conocido que sus mejores gestas siempre las hacia con buen tiempo y calor. Aun así, participa en los Juegos Olímpicos de Atlanta y consigue, como broche a su brillante carrera que le hace ser uno de los mejores ciclistas de todos los tiempos, la medalla de oro en la prueba contrarreloj.

Carlos Cruz (Leeds, UK)

Un poco de humor

21 Vociferadas
Algunas viñetas de deporte y humor. Para no perderse... a Parentini, un fracasado jugador que no da pie con bola, que no hay abogado que lo pueda defender (?).





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Bolsa carga

Lesiones deportivas: Sudor y lágrimas

23 Vociferadas
"Encontronazos fortuitos durante un partido o años de repetir malas posiciones pueden provocar serios daños. Algunas dolencias son comunes a todas las prácticas, pero otras son características de cada especialidad".

En el equipo de Boca Juniors de 1954, la sensación era José Borello, a quien le auguraban un largo futuro de crack. Sin embargo sólo duró 2 años más: sus meniscos lesionados lo obligaron a operarse 2 veces y aún así, no pudo volver a jugar. En 1983, durante un partido entre Barcelona y Athletic Bilbao, el vasco Andonis Goicoechea -apodado "la bestia negra"- descargó su furia contra Diego Maradona: el patadón le fracturó el maléolo y arrancó los ligamentos laterales del tobillo izquierdo.
En otras palabras, le pulverizó el tobillo. Maradona fue operado y después de unos meses, volvió a la cancha. Muchas de sus más recordadas jugadas fueron posteriores, como las del Mundial de 1986, en México.
En cambio, otro de los mejores jugadores de los últimos tiempos, el holandés Marco Van Basten, quedó fuera de carrera a los 31 años por su tobillo derecho. Después de 2 años de cirugías y tratamientos, en agosto de 1995 anunció su retiro.
Los problemas de meniscos -igual que ciertas fracturas, como el caso de Maradona- ya no significan el certificado de defunción para la carrera de un deportista (aunque entre 15 y 20 % de los jugadores debieron ir al quirófano por su causa). Son los más conocidos, pero no los únicos. Los deportes en general pueden provocar lesiones tan características que una rama de la medicina se dedica especialmente a ellas: la deportología.
Esas piernitas: Aunque hay lesiones propias de un determinado deporte, la mayoría es común a todos. El codo de tenista -una inflamación articular-, por ejemplo, puede aparecer también en quienes se dedican al golf, volleyball, tenis de mesa o judo, y aún en quienes caminan con bastón.
Se origina por la repetición sistemática de gestos realizada en una mala posición. Un atleta está menos expuesto a fracturas o heridas cortantes que un jugador de fútbol o de rugby, pero no es poco el riesgo de sus miembros inferiores, zona peligrosa en casi todos los deportes.
La rodilla es el cuco de los futbolistas: porque suele quedar afectada en un giro brusco o en un enganche. Su resistencia es menor que la del tobillo o la cadera y su recuperación más difícil. En ella se articulan los huesos de la pierna y la antepierna (fémur, tibia y peroné), y el contacto es amortiguado por unos colchoncitos de cartílago (los meniscos, uno anterior y otro posterior) que facilitan el movimiento y son mantenidos en su lugar por un sistema de ligamentos.
La estabilidad de la rodilla depende más de la resistencia de los ligamentos que de la forma de los huesos. Admite movimientos de extensión y de flexión: los que apliquen fuerza en otro sentido -giros, ciertas caídas- pueden dañar los meniscos o romper uno o más ligamentos.
Una ruptura de meniscos se arregla en el quirófano y el paciente puede volver a jugar a los 30 días. Pero cuando el problema es de ligamentos, el panorama se complica. Algunos casos requieren cirugía y otros no, pero siempre el período de recuperación se cuenta por meses.
Las lesiones menores también traen problemas. Un pellizco de meniscos no es otra cosa que la inflamación de la zona que los rodea. Demanda reposo, antiinflamatorios, y a veces infiltraciones.
Pero no todos los deportistas se tratan como corresponde. "Por presiones del club, de los auspiciantes o de sí mismos -opina el deportólogo Raúl González-, muchos jugadores vuelven a la cancha sin haberse recuperado totalmente. Esto puede derivar en que la lesión se haga crónica".
"Las lesiones más comunes en el fútbol -enumera el Dr. González- son las tendinosas y rodilas. Las luxaciones y las torceduras son habituales. Les siguen las musculares, que se deben a la falta de entrenamiento.
Transpirar la camiseta: Precisamente, la falta o el exceso de entrenamiento suelen ser causa de los problemas musculares.La falta puede derivar en desgarros (distensiones) y el exceso en contracturas. Todos los deportistas comparten este problema.
El desgarro -una separación o ruptura de las fibrillas musculares- se produce generalmente por recibir un golpe o por distender o contraer bruscamente un músculo. En esto influyen el mal entrenamiento, la mala circulación local -jugar sin haber hecho precalentamiento- y la fatiga muscular. Con tratamiento, en unas pocas semanas se puede volver a jugar, pero sin la atención adecuada las distensiones pueden convertirse en crónicas.
Los tobillos están siempre expuestos en el fútbol: los esguinces son más frecuentes que los problemas de meniscos. Como en otros casos, si no son bien tratados pueden cronificarse. Desde luego, choques y caídas pueden provocar lesiones y fracturas del más variado tipo.
Rudos Caballeros: En el Mundial de rugby en Sudáfrica en 1995, el wing de Costa de Marfil, Max Brito, quedó cuadripléjico (paralizado de piernas y brazos) porque se le aplastaron 2 vértebras cuando le cayeron encima 2 rivales y un compañero.
Las lesiones a las que exponen los futbolistas no se limitan a las extremidades inferiores, pero en los rugbyers el riesgo es general. "Las más comunes -enumera Enrique Zarolli, médico oficial de Alumni- son el traumatismo de cráneo y de rodilla y también los del hombro, como luxaciones y fracturas de clavícula. Es un deporte de contacto, muy duro: desgarros y contracturas son cosas de todos los días, pero también pueden producirse lesiones graves, como golpes en las vértebras del cuello y cuadriplejías".
"Desde hace varios años se está jugando más fuerte -opina Guillermo Botto, quien fue médico de los Pumitas durante los años 1992 y 1993-. Los traumatismos y las heridas cortantes son propios del rugby, pero aumentan porque siempre hay jugadores que no respetan las reglas".
Zarolli y Botto coinciden en que muchas lesiones de los rugbyers criollos se produen por no entrenarse debidamente. "Sin embargo -reconoce Botto- en las provincias hay varios clubes que no sólo le dan importancia al entrenamiento, sino que cuentan con un eficaz equipo de nutricionistas y deportólogos.
Fuera de combate: Un espectáculo de boxeo puede ser apasionante. Pero cada una de esas trompadas que ponen fuera de combate al rival y hacen rugir de emoción a los aficionados también mata miles de células del cerebro. Los movimientos bruscos que efectúa la cabeza cuando sufre un golpe obligan al cerebro a girar dentro del cráneo, retorciendo y estirando las conexiones con la médula espinal. El impacto incluso, puede hacer que la mayoría de las neuronas deje de trabajar y provoquen una pérdida del conocimiento. Si la piña es lo suficientemente fuerte llega a romper las fibras nerviosas de la base del cerebro.
Más de un boxeador murió después de un knockout, generalmente por una hemorragia cerebral. Pero aunque no se llegue a tal extremo, la reiteración de golpes -no necesariamente fuertes- suelen causar leves formas de demencia. Como mínimo, los boxeadores se vuelven irritables, tienen menos poder de concentración y su memoria queda afectada.
A los saltos: La altura de los jugadores de basketball y volleyball los hace propensos a sufrir de las articulaciones. La lesión más común en las rodillas es la llamada "jumpknee", producto del movimiento excesivo: los saltos producen altos niveles de impacto (que también pueden llegar a pulverizar los huesecitos de los pies). Suelen padecer de esguinces y lesiones en el hombro: éstas son en su mayoría musculares porque el hueso está encapsulado y rodeado de un líquido protector llamado sinovial, lo que le permite un movimiento muy amplio. Por último, los jugadores de basketball suelen ver afectados por los golpes los dedos de sus manos.
Quienes practican atletismo no se salvan de las generales de la ley. Un velocista, por ejemplo, no sólo corre el riesgo de lastimarse las piernas: algunos movimientos bruscos pueden derivar en las lesiones de torso.
"En velocidad -explica Walter Mira, traumatólogo del CeNARD- las lesiones más frecuentes son las tendinosas, debido a la superficie de las pistas y al rebote constante, que afecta las articulaciones. Los fondistas, en cambio, tienen más problemas en los músculos tibiales que en otros porque la actividad prolongada recarga esa zona".
Según Mira, también son comunes las lesiones en la región lumbar, a causa del complemento de pesas, usual como ejercició en la mayoría de las disciplinas. "No siempre se es lo suficientemente responsable como para dedicar tiempo y cuidados al cuerpo -opina-, y de eso derivan las consecuencias. Una elongación inadecuada puede traer problemas bastante bravos a un competidor de alto nivel. En Argentina hay muchos atletas, pero si los comparamos con los de otros lugares del mundo, no son tantos los que se preparan seriamente y siguen un programa de entrenamiento adecuado."
Si la falta de entrenamiento es malo, el exceso puede ser peor. Hace algún tiempo, durante una reunión médica en Francia, el reumatólogo Yves Chaouat advirtió acerca de los riesgos del sobreentrenamiento. "Esto produce -explicó- series de microtraumatismos, repetidas a raíz de la práctica constante, que provocan graves alteraciones en las articulaciones y favorecen la aparicion de reumatismos.
Para Chaouat, la repetición sistemática de ciertas posturas puede dar origen a lesiones en hombros, codos, muñecas o dedos: la que afecta el pulgar es frecuente entre esquiadores y jinetes; tiene su paralelo con la de todos los dedos que sufren los boxeadores; en la de muñeca, propia de los ciclistas y arqueros de fútbol, y en la del codo que padece tenistas, judokas y golfistas.
Lo mismo ocurre de la cintura para abajo: el empleo excesivo de una articulación normal, en deportes de alta competición, puede dar paso a lesiones como las de cadera que padecen judokas y futbolistas o las de rodillas que suelen soportar esquiadores, rugbyers y paracaidistas.
Las lesiones no se evitan solamente con "juego limpio". Los especialistas coinciden en que un entrenamiento adecuado es la mejor manera de prevenirlas. Contra esto atentan la alta competitividad (cuando da lugar a brusquedades) y la presión de algunos dirigentes. En el caso de atletas adolescentes, el acoso proviene a veces de los padres, que quieren tener un campeón en casa a cualquier precio. La deportología adquiere entonces importancia preventiva. "Los médicos debemos advertir a los entrenadores -reclamó Chaouat- para que hagan un serio esfuerzo y enseñen el correcto empleo de las articulaciones y músculos, aunque eso disminuya la eficiencia de sus discípulos".

Haciendo click en las imágenes de abajo, se ampliará la nota de la revista Nueva del domingo 10 de marzo de 1996.
 

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